
Sé voluntario
¡Nos alegra profundamente saber que has llegado a esta sección!
A menudo, el deseo de servir al Señor nace cuando Él despierta en el corazón del creyente la convicción de que aquello que le ha confiado —su tiempo, dones y fuerzas— existe para darle gloria a Su nombre.
Pero, ¿qué significa realmente servir?
El servicio que honra a Dios
Servir al Señor no es simplemente ofrecer una ayuda ocasional, ni buscar una actividad que nos haga sentir útiles o reconocidos. Tampoco es responder a un entusiasmo pasajero.
El servicio que honra a Dios es una respuesta a un llamado que surge de una comunión sincera con el Señor, que lo impulsa y lo sostiene todo, y que transforma la manera en que vivimos, pensamos y priorizamos.
Querido aspirante, queremos invitarte a algo grande: cultiva tu comunión con el Señor. Allí se encuentra el combustible que da sentido, dirección y perseverancia al servicio cristiano.
Desde ya, queremos conocerte, caminar contigo y discernir juntos este llamado delante del Señor.
SEMILLA
El carácter de un voluntario
El voluntario que edifica y honra al Señor refleja, en su carácter, los principios de Aquel a quien sirve. Estos principios los resumimos en un acróstico:
Sujeción al Señor
Servimos porque Cristo gobierna nuestra vida.
Espiritualidad cultivada
La comunión con Dios sostiene toda acción.
Mayordomía responsable
Administramos lo que pertenece al Señor.
Integridad
Vivimos de manera coherente con nuestra fe.
Lealtad
Permanecemos fieles en el servicio.
Labor humilde
Servimos sin buscar reconocimiento.
Amor por la Iglesia y por la verdad
Servimos porque amamos al pueblo de Dios y Su Palabra.
Antes de servir, conócenos
Te animamos a conocer quiénes somos, qué creemos y cómo servimos. ¡Esto será vital para nuestro caminar juntos! Creemos que el servicio fiel nace de una comprensión clara de la misión y los valores que nos unen.
Preferimos avanzar con pocos servidores fieles antes que con muchos que no puedan permanecer. Sabemos que las circunstancias cambian, pero creemos que los compromisos asumidos delante del Señor deben tomarse con reverencia y honestidad.

Si después de orar y reflexionar, reconoces que puedes servir con constancia y gozo, te animamos a dar el siguiente paso: